La filosofía inversora de Warren Buffet

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La filosofía inversora de Warren Buffet

    Warren Buffet es un empresario estadounidense de un historial empresarial de gran éxito. De hecho es el tercer hombre más rico del planeta según la revista Forbes en la lista de 2011, y acuñó su filosofía inversora apoyada en 20 puntos claves. Después de una pequeña introducción histórica de este gran empresario, pasaremos a detallar dicha filosofía, que a muchos sin duda, les puede venir muy bien, ya que siguiendo sus ideas seguramente será mucho más fácil cosechar éxitos en el mundo de las finanzas y de las inversiones.

Warren Buffet

   Warren Buffet, también es filántropo como Bill Gates. Resulta positivo y esperanzador que las grandes fortunas del mundo se encuentren en personas con un marcado carácter altruista. Buffet además de filántropo es un inversionista y un empresario de Estados Unidos. Es el mayor accionista además de CEO (Chief Executive Office; podemos decir que es el director o gerente general) de la compañía de inversiones Berkshire Hathaway.

Se le conoce como el Oráculo de Omaha, (su ciudad natal que es la más grande del Estado de Nebraska). De chico, repartía periódicos para conseguir algo de dinero. Destaca su filantropía. Ya en 2006 declaró sus intenciones de regalar su dinero a la caridad, el 99% se destinará a la Fundación de Bill y Melinda Gates.

En el año 1956 fundó con 100.000 dólares suyos y otros 105.000 de siete socios la Buffet Associates, ltd, una empresa de gran éxito que cosechaba grandes rentabilidades. Fue en 1965 cuando Warren compro parte de la textil Berkshire Hattaway. En 1971 adquirió See's Candy, una empresa chocolatera. En 1076 entró en Geico una compañía aseguradora. Más tarde compró Nebraska Furniture Mart, Scott & Feltzer, y ¿por què no? decidió invertir en Coca-Cola.

También compró Mars, una se sus adquisiciones más caras. Aunque Berkshire ha sufrido la crisis de las subprime duramente se está recuperando bien. El 3 de noviembre de 2009 fue cuando realizó su compra más fuerte, la compañía de ferrocarriles Burlington Norhtern Santa Fe (BNI). Hay que señalar que de esta compañía ya tenía un 22,6% de acciones.

    Seguidamente presentamos su filosofía inversora y realizaremos algunos comentarios sobre sus puntos clave.

Hay una lucha de clases, por supuesto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que dirige la lucha. Y nosotros ganamos.

    Esta frase encierra mucho de ironía. Warren Buffet es un altruista, además de gran empresario, no es ningún clasista desde luego. Ojala todas las grandes fortunas del mundo estuvieran en manos de grandes empresarios,  grande en el mejor sentido del termino, grande como empresario y grande como persona.

     Warren Buffet no solo se ha dedicado a reflotar empresas que se encontraban con serias dificultades, sino que además tiene una marcado carácter filantrópico. Repetimos que en 2006 declaró sus intenciones de regalar su dinero a la caridad, el 99% se destinará a la Fundación de Bill y Melinda Gates.

Nunca invierta en un negocio que no pueda entender, como tecnologías complicadas.

    Una frase que encierra una gran enseñanza ya que es tremendamente práctica. Con la gran diversidad de negocios que existen en el mundo, con una cantidad limitada solo por nuestra imaginación y creatividad, ¿ qué sentido tiene arriesgar el dinero en algo que desconocemos o en algo que no acabamos de entender? Sin duda alguna, si somos expertos en algún tipo de actividad seguramente cometeremos muchos menos errores y tendremos muchas más posibilidades de tener aciertos. Y ya se sabe, un error o un acierto en el mundo de los negocios y de las finanzas, puede resultar muy barato, pero también muy caro.

Si no puede ver caer un 50% de su inversión sin pánico, no invierta en el mercado de valores.

    En el mundo de los valores, las acciones, las bolsas, los mercados bursátiles o como lo queramos llamar, podemos contemplar una gran subida de nuestras ganancias y entonces sentirnos muy alegres y satisfechos, pero puede ocurrir todo lo contrario... y entonces que vas a hacer, ¿cubrirte de pánico y retirarte del mercado para salvar los muebles? o ¿será mejor saber de antemano  que si vamos a entrar en este mundo, podemos ver reducidos a la mitad nuestros ahorros pero que en el mundo de la bolsa, con un poco de paciencia y de tiempo podemos recuperar lo perdido e incluso ganar más? El pánico casi siempre nos hará cometer muchos errores.

No intente predecir la dirección del mercado de valores, la economía, los tipos de interés o las elecciones.

    Si la dirección de la bolsa fuese predecible, todo el mundo estaría metido en ella y todos serían ricos, cosa totalmente imposible. La información siempre es buena, pero eso no podrá librarnos totalmente de que la bolsa unos días suba, cuando pensábamos que iba a caer en picado y viceversa. Lo mismo ocurre con los tipos de interés o en las elecciones, pues muchas veces parecía que un partido político iba a arrasar para después sufrir profundas decepciones.

    Consigamos y acerquémonos a la información, pero diferenciemos la buena información y el análisis riguroso de las artes adivinatorias.

Compre compañías con buen historial de beneficios y posición dominante de mercado.

    Los buenos resultados serán más fáciles en empresas exitosas y con productos bien situados en los mercados, pero eso no será todo, ya que después vendrá el trabajo riguroso, la responsabilidad, la inteligencia y el buen hacer para conseguir llevar una compañía a lo más alto posible.

Sea temeroso cuando otros son codiciosos y viceversa.

    Miedo, mucho miedo a la codicia hay que tener.

    La crisis económica global que estamos sufriendo ha sido provocada por la codicia, que ha conseguido hacer enfermar al sistema financiero mundial, y lo han sufrido y lo están sufriendo millones de personas inocentes, que nada tienen que ver con la codicia, y que han visto perder sus puestos de trabajo y muchos de sus derechos sociales que tanto tiempo y tanto esfuerzo  costaron de conseguir.

    Sin duda alguna hay que ser temeroso de la codicia y huir de ella, aunque en mundo globalizado como el nuestro, en esta ocasión no nos ha permitido escapar de ella.

El optimismo es el enemigo del comprador racional.

    Ser optimista puede resultar positivo. Hay muchos libros que hablan de los beneficios que podemos conseguir pensando en positivo e imaginándonos que hemos logrado realizar nuestros sueños, pero esta idea nada tiene que ver con un optimismo inocente alejado de la realidad.

    Podemos ser optimistas, cuando un análisis concienzudo de los datos nos invite a ello, pero ser optimista por el mero hecho de serlo, sin ajustarse a la realidad, puede llevarnos a grandes errores y a grandes perdidas de dinero. Así que podemos ser optimistas, pero a la par que racionales.

La capacidad de decir “no” es una enorme ventaja para un inversor.

    Un inversor que puede decir no, juega con ventaja, y cuantas más posibilidades tenga de invertir mejor. Pero un inversor acuciado por el tiempo o por el dinero cuenta con mucha menos ventaja, porque seguramente el abanico de posibles inversiones se reduce ampliamente. La capacidad de decir "no" por tanto, siempre juega a favor del inversor. No es un requisito fundamental, ni es suficiente, para tener garantizado el éxito pero sin duda ayuda a conseguirlo.

Gran parte de éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de comprar y vender constantemente, pero la piedra angular debe ser el letargo, bordeando la pereza.

    Los inversores que se dejan llevar e influenciar por la vorágine de las circunstancias y de los cambios que existen de continuo en la bolsa, impulsados por la avidez de conseguir dinero rápidamente o por el pánico de perderlo tienen garantizado más pronto que tarde el error.

    La pereza en la frase de Warren Buffet, es una metáfora en el sentido de que el éxito en los mercados es más fácil de lograr sino nos movemos por los impulsos y los vaivenes de la bolsa. A más actividad más posibilidad de cometer errores, y estos tienen la posibilidad de ser graves. La paciencia y la resistencia al pánico juegan a favor del inversor.

Las oscilaciones salvajes de precios están más relacionadas al comportamiento de los inversores que a los resultados empresarios.

    Aquí entra en juegos los movimientos especulativos que pueden perjudicar o dañar seriamente incluso la economía de un país. En la segunda fase de la crisis financiera mundial con origen en las hipotecas subrprime de Estados Unidos, hemos visto como habían movimientos especulativos y ataques a las deudas soberanas de diversos países.

    Muchas veces hemos visto como compañías que obtenían excelentes resultados, sus acciones caían vertiginosamente. En estos casos cobra todo el sentido esta frase de Warren Buffet.

Un inversor necesita hacer muy pocas cosas bien si evita grandes errores. No es necesario hacer algo extraordinario para conseguir resultados excelentes.

    Esta frase guarda relación con la anterior, en la que decía que la inactividad obtenía más premio que las compras y las ventas constantes. Si el inversor actúa con inteligencia, buena información y astucia no necesita realizar muchos movimientos para conseguir buenos o excelentes resultados.

    Pensemos en un camaleón cuando atrapa un insecto, prácticamente no se mueve y de repente saca su lengua atrapando rápidamente al insecto. Esa es la forma de actuar de un buen inversor

No tome seriamente los resultados anuales, sino los promedios de cuatro o cinco años.

Warren Buffet confía en el medio y largo plazo. Una empresa o un inversor puede tener malos resultados en un año por diversos factores. Pero el trabajo bien hecho tendrá su recompensa y un plazo de cuatro o cinco años puede ser ya suficiente para valorar resultados.

Céntrese en el retorno de la inversión (no en las ganancias por acción), el nivel de endeudamiento y los márgenes de beneficio.

    Llevar adecuadamente un negocio o invertir en alguna actividad con posibilidades de conseguir de beneficios implica tener en cuenta diversas variables. La inversión tiene que retornar, es evidente, si no es así no existe negocio sino solo perdidas. También hay que tener presente el nivel de endeudamiento.

    Un alto nivel de deuda perjudicará seriamente los beneficios pues los intereses que nos cobrarán por ella restará a los beneficios, e incluso si descuidamos la deuda, esta puede absorber todas nuestras ganancias. Siempre debe existir un margen de beneficio y tampoco hay que olvidar que para seguir creciendo es importante dedicar una parte de los beneficios a seguir atendiendo a la inversión, para después volver a vigilar el retorno de esa nueva inversión.

Invierta siempre a largo plazo.

    A Warren Buffet no le debe gustar pensar en el corto plazo, en el exceso de actividad, en el vender y comprar continuamente, de forma impulsiva y con grandes posibilidades de cometer errores.

    A Warren Buffet le gusta pensar en el largo plazo, en el trabajo bien hecho, en la recogida de los frutos después de un trabajo planificado y bien hecho, en la responsabilidad que implica un proyecto a largo plazo.

    Los inversores que actúan de acuerdo con la responsabilidad, la inteligencia y con la toma de decisiones juiciosas,  evidentemente necesitaran tomarse su tiempo. Un inversor responsable, serio y solvente, que haya cosechado grandes éxitos, seguramente habrá puesto en marcha proyectos seriamente planificados y detallados. Y un inversor de estas características seguramente apostará por invertir siempre a largo plazo.

Es absurdo el consejo de que “nunca se quiebra tomando un beneficio”.

    ¿Podemos perder dinero, si solamente tomamos para realizar una inversión un beneficio? ¿Después de perder ese beneficio, ya no tocaremos nada de nuestro dinero o empezaremos a arriesgar con dinero que no prevenía de ningún beneficio?

    ¿Las perdidas de dinero que invertimos proveniente de un beneficio, no puede arrastrar a perder más dinero? ¿Las perdidas no pueden actuar como una onda expansiva que lleguen a contaminar a otros negocios nuestros?

Recuerde siempre que el mercado de valores es maníaco-depresivo.

    En no pocas ocasiones se ha comparado la bolsa con las apuestas en la ruleta de un casino. Además la bolsa puede experimenta euforias que le lleva a subir como la espuma y darse en varias jornadas consecutivas un auténtico festín. Pero el pánico puede aparecer en cualquier momento y caer la bolsa en una depresión continua que lleve a terribles perdidas.

    ¿Porqué mucha gente confía su dinero y sus ahorros a algo que sufre un trastorno bipolar? Por el placer de conseguir ganar dinero en sus momentos de manía donde todo es maravilloso, alegre y fantástico.

Compre un negocio, no alquile las acciones.

    Esta frase puede entenderse como que el inversor debe implicarse totalmente en el negocio del que es propietario o socio y no simplemente contemplar como las acciones compradas suben o bajan. Un negocio para que funcione supone implicarse en él, trabajar seriamente y con responsabilidad para alcanzar el éxito. Seguro que existen en el mundo multitudes de inversores de negocios que han quebrado, que si hubieran puesto más de su parte por salvarlo lo hubieran logrado.

Busque empresas con mercados amplios, fuerte imagen de marca y consumidores fieles, como Gillete o Coca Cola.

    Es evidente que con empresas así los caminos para llegar al éxito y conseguir importantes beneficios son mucho más fáciles que los caminos tortuosos y llenos de dificultades de los negocios con estrechos mercados, marca desconocida y consumidores todavía por conquistar. Pero eso no significa que con los primeros no haya nada que hacer y que todo nos vendrá dado. Sería una idea equivocada.

    Un negocio exitoso, con una gran marca, con clientes fieles, pero abandonado a la deriva ira menguando, seguramente lentamente, pero menguando paulatinamente sus beneficios, hasta llegar a convertirse en un negocio ruinoso

También son interesantes algunas compañías con marcas consolidadas pero que están infravaloradas por dificultades transitorias. Para buscar estas oportunidades, deben aprovecharse los mercados bajistas.

    Warren Buffet sabe mucho de este tema. Para él reflotar empresas con dificultades es su especialidad y puede decirse que hasta su vocación. Es un reto para él poner de nuevo a funcionar a pleno rendimiento compañías con problemas. Su gran compañía Berkshire Hathaway, era inicialmente una empresa textil con dificultades. A Warren Buffet le encanta salir de compras, a la caza de estas empresas. Es una gran verdad, aunque evidentemente para poder realizar este tipo de operaciones, es decir, adquirir compañías de grandes marcas pero que se encuentran en malos momentos por dificultades puntuales y buscar un momento bajista en los mercados, recuperarlas y hacer con ellas un negocio redondo, no solo debe disponerse de un gran talento y una gran capacidad de trabajo como Warren Buffet, sino disponer también de amplios recursos económicos, condición que sin duda Buffet también cumple sobradísimamente.

Busque compañías con gran capacidad de generación de efectivo y que, una vez en marcha, no necesiten grandes reinversiones.

    Cuanta menos reinversión necesite una empresa, más beneficios. Seguramente la agenda de Warren Buffet estará llena con nombres de este tipo de empresas. Empresas fuertes, que generan mucho beneficios, y que por su estructura o trayectoria prácticamente no necesitan reinversiones son las más cómodas de llevar y sin duda las que más éxitos y beneficios proporcionan.

Mientras más absurdo sea el comportamiento del mercado, mejor será la oportunidad para el inversor metódico.

    Los inversores metódicos son los que mejor parados salen de los momentos de crisis, además el inversor metódico pone en marcha diversas estrategias para amortiguar daños en momentos de dificultad. Se encuentran preparados para los peores momentos.

    El inversor metódico planifica de forma responsable y se prepara para todo tipos de escenarios, incluso para los más absurdos. El mercado se encuentra a la intemperie de cualquier circunstancia imprevisible que cambie drásticamente una tendencia. La ventaja del inversor metódico es que prevé lo imprevisible.  


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